Posteado por: Mario Enrique Sánchez | octubre 15, 2008

¿Y tú como le llamas a tus Organos Sexuales?

 

 

Una dificultad añadida al entrevistar a menores posibles víctimas de abusos sexuales es el lenguaje que utilizan para referirse a los genitales. Ciertamente existen muchísimos eufemismos para nombrar el pene y la vulva. Y todavía suele ser frecuente que se utilice este lenguaje ambiguo para hablar con los niños. En muchos casos se trata de un acto inconsciente que tiene que ver con la incomodidad que puede producir el hablar de la sexualidad con los pequeños. Así que, con frecuencia, oímos cómo los padres se refieren a los genitales con palabras que pueden resultar cómicas o incluso raras. Los más curiosos eufemismos pueden salir a la luz en bocas infantiles.

Los eufemismos son palabras que utilizamos para aliviar la carga emocional que el mensaje suscita en nosotros. De hecho su uso es frecuente en temas como la muerte y las enfermedades; todavía para mucha gente la palabra cáncer está proscrita y se vale de rodeos y eufemismos para no utilizar ese vocablo. En el tema del sexo, las palabras encubridoras se prodigan ampliamente. Estos vocablos, como todos, también tienen su moda y su público. El uso de eufemismos, que algunos pueden ver graciosos en labios infantiles, puede resultar muy cursi en un dialogo entre adultos.

Afortunadamente, desde que en el colegio se habla de anatomía, y se llama a las cosas por su nombre, cada vez más niños aprenden desde pequeños un vocabulario correcto. Pero muchos otros, aunque hayan escuchado la denominación en el colegio, siguen utilizando el lenguaje familiar, que puede ser de lo más variopinto. Para nombrar a la vulva, por ejemplo, hemos oído todo tipo de vocablos: algunos más finos como el conejito, la cosita, la flor, pero también escuchamos palabras extravagantes como el tendidillo y otras contundentes como chocho o chumino. Viviendo en Valencia, los vocablos valencianos tienen fuerte presencia: la pechina, la clóxina, la figa y la bacora. En valenciano, pechina es un tipo de almeja y cloxina es un tipo de mejillón; figa y bacora es la traducción de higo y breva; y la parrusa o el parrús también son frecuentes.

En cuanto a los genitales masculinos, la colita tiene mucha aceptación entre los niños. Aunque, dependiendo del nivel socio económico, los dulces eufemismos se transforman en apelativos rotundos como pija y picha. La verdad es que muchos vocablos valencianos suenan más suaves que los castellanos. Pilila parece que suena más suave que picha, y cojones, que suena rotundo en castellano, se suaviza en su homónimo valenciano collons, mucho más dulce.

Una curiosidad que nos gustaría señalar, a propósito de los nombres de los genitales, es que muchas personas encuentran las palabras pene y vagina demasiado asépticas y poco estimulantes, de forma que prefieren, en sus fantasías sexuales o en sus encuentros sexuales, nombrar a los genitales con nombres rotundos, considerados malsonantes por la buena educación, pero que añaden un toque morboso y excitante. Así, parece ser que polla y coño resultan más contundentes a la hora de concitar el deseo sexual.

¿Qué nombre de los genitales te parece más excitante y evocador? ¿Lo utilizas en tus encuentros sexuales? ¿Qué nombres utilizabas en tu infancia?

Por M. PÉREZ, J.J. BORRÁS Y X. ZUBIETA
soitu.es


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