Posteado por: Mario Enrique Sánchez | octubre 8, 2008

Culo siempre será Culo; aunque suene vulgar… !Ah! y que sano es tener uno bien voluminoso

Así, sin más. Esto es lo que hay. Ni visión posterior ni final de espalda, trasero u otros sinónimos evasivos de su potencial carga erótica. No importa si de hombre o mujer, el culo siempre impone su presencia en nuestro cerebro erótico. Estudios sobre los mecanismos de percepción visual desde hace años han puesto en evidencia cómo ciertas líneas, como pueden ser los perfiles de la silueta corporal, en la que el culo no deja de imponer su rotundidad, activan instantáneamente el encendido de áreas relacionadas con la disposición al placer. Y desde otra ‘óptica’, la de los psicólogos de la conducta, no son menos clásicas las investigaciones que nos enseñan que estamos ante una de las primeras zonas en la que el salto de ojo se lanza ante una nueva figura que se nos ponga ‘por detrás’.

No deja de ser curioso nuestro mecanismo de gestión de la identidad. Siendo la cara el espejo del alma, es ésta del dominio público sin movernos a ninguna forma de pudor. En cambio, reservamos el culo para los encuentros íntimos. Realmente le toca al culo representar lo mundano, lo carnal, lo corporal, frente a lo sublime o espiritual del alma que se ve reflejada en la cara. Únicamente en cotos cerrados, los campos naturistas, demasiado similares a los de caza, se permiten los más atrevidos a enseñarlo. Ésta parece una de las claves de su ocultación, el potencial del culo como estímulo claramente erótico.

Muchos varones refieren un marcado interés por adentrarse íntimamente, vamos, por realizar coito anal con su pareja, incluso en los casos en que ésta es su esposa desde hace muchos años. Según refieren, no se trata sólo de un afán exploratorio de las últimas fronteras del placer con la pareja, ni de adentrarse en caminos supuestamente nunca antes recorridos, sencillamente les pone la sola idea de traspasar esa frontera de lo absolutamente sexual.

En esta línea o mejor curva, en que estamos, no nos extraña que el Dr. C. Ronald Kahn, de la Facultad de Medicina de Harvard, haya concluido tras una investigación publicada en 2008, en Cell Metabolism, que es ventajoso tener un culo voluminoso. Resulta que la grasa subcutánea del culo no tiene las mismas características que la del abdomen. Lamentablemente esa sí es francamente perjudicial. Pero si se tiene un buen culo, se está mejor protegido frente al riesgo de desarrollar diabetes y enfermedades cardíacas. Parece que vale la pena considerarlo antes de lanzarse contra el culo en un esforzado programa de adelgazamiento.

Por M. PÉREZ, J. J. BORRÁS Y X. ZUBIETA (SOITU.ES)


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