Posteado por: Mario Enrique Sánchez | septiembre 26, 2008

¿Salir del Closet?

 

  Por Natalia Gutiérrez
tVa.com.mx
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  Mario Enrique Sánchez

 Los asuntos sexuales son una cuestión complicada y personal, sobre todo cuando se trata de saber cuál es tu orientación. Es un proceso que puede ser confuso para cualquiera, especialmente si eres joven. Vivimos en un mundo donde predomina la imagen heterosexual, las películas y la música hablan sobre relaciones entre mujeres y hombres, la cultura y la educación que recibimos enseñan que lo normal es tener relaciones sentimentales con alguien opuesto a tu sexo.

Si sientes que no encajas del todo en esa imagen predominante, no te preocupes, no significa que estés mal, tengas una enfermedad o un desorden mental. Conocer y aceptar tu orientación sexual es algo muy normal, tal y como aceptar que eres zurdo.

Platicamos con la psicóloga María Escalante, quien habló sobre el comportamiento y la decisión que toman algunos jóvenes al ocultar sus preferencias sexuales:La homosexualidad no es un problema y mucho menos una enfermedad que se pueda curar con medicina o una terapia psicológica; la sociedad ha estereotipado y juzgado a las personas con gustos sexuales hacia personas del mismo sexo y sumado a lo que se ve en los medios, lo que se educa en casa y lo que se ve en la calle, genera miedos a ‘abrirse’, sobre todo cuando en el hogar la comunicación no es muy buena, el machismo es evidente y la inseguridad de no sentir apoyo, orillan a que, como dicen, se quede ‘dentro del closet’. Un libro recomendable que ha generado un cambio en la visión de la homosexualidad entre padres e hijos es: Papá, Mamá soy Gay, de la terapeuta Rinna Riesenfeld.”

¿Debo salir?

Sólo cuando tú quieras y te sientas listo para hacerlo. No lo hagas sólo porque alguien más te dice que debes hacerlo. A veces hay buenas razones para no hacerlo porque lamentablemente si hay riesgos reales para los LGTB (Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales), hay personas que pueden decir y hacer cosas terribles, incluso pueden ser tus amigos o tu familia.

Pero también hay muy buenas razones para que la gente sepa cuál es tu orientación sexual, es una parte importante en tu vida y sobre quién eres. Es una oportunidad para tener relaciones abiertas y estables, viviendo con integridad, sintiéndote parte de una comunidad y no solo y aislado. Lo principal es sentirte bien contigo mismo.

Debes evaluar las circunstancias en las que quieras decirles a las personas que te rodean y enfrentar conflictos internos, además de poder ser puesto en ridículo, golpeado, echado de tu casa o trabajo, pero sobre todo expuesto a la opinión de tus padres, lo que normalmente frena la confesión sobre las preferencias sexuales por miedo a ser juzgado o rechazado por ellos.

La única solución, ¿”quedarse en el clóset”?

“Yo no quería decirle a mi papá, ni a mis amigos, porque tenía miedo a ser rechazado y juzgado, pues en mi casa son muy tradicionales. Soy hijo único y mis padres sueñan con que les dé un nieto, ya ni decir que mis amigos no me bajarían de p*to, por eso no abría la boca; hasta que un día en la universidad me cacharon y tuve que decir la verdad”, nos platicó Alejandro, un estudiante de Mercadotecnia.

Yadira tiene 18 años, es la mejor amiga de Pam, quien la convenció de confesarnos aquello que tanto temor tiene que la gente se entere: “Me da miedo que la gente me vaya a rechazar; Pamela es la única que lo sabe porque siento que me quiere, ni mis padres y hermanos lo saben y creo que es mejor ocultar que soy bisexual o lesbiana, sinceramente aún no lo defino, y es algo que me da pánico. He encontrado mucho apoyo en mi única amiga y, por el momento, lo mejor es que nadie cercano sepa lo que pasa”.

Ser homosexual, lesbiana, bisexual… está bien, es tan natural como ser heterosexual. Según el Dr. Richard Pillard de la Boston University School of Medicine, “la homosexualidad existe en casi todas las especies de animales que han sido estudiadas exhaustivamente”. Ser homosexual es sólo otra pieza más de quién eres.

¿Cómo decirles a mis papás?

Es una parte difícil que a veces se puede complicar más de lo que uno imagina. Algunas personas que lo hablan con sus papás forman una relación más cercana, pues pueden ser honestos. Hay otros a los que les sucede lo contrario y hasta son echados de su casa. Por eso debes considerar tu situación antes de hablarles.

Por ejemplo, observa cómo reaccionan tus papás ante las personas LGTB, qué comentan sobre una marcha o alguna película en torno a ese tema. Piensa en la relación que llevas con tus papás, en la religión que promueven y también haz un plan por si las cosas no salen bien. Evalúa con quién puedes acudir cuando necesites ayuda, un abrazo o hasta apoyo financiero para tener todo cubierto; también toma en cuenta que tus papás pueden sentirse mal porque no recurriste a ellos.

Dada nuestra sociedad, todavía muy arraigada a los prejuicios morales, puede que tengas miedo de cómo te van a tratar en la escuela, en la calle y en tus demás círculos sociales; puede que te acosen por declararte LGTB, de hecho una encuesta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, señala que el 94% de los gays y lesbianas se sientes discriminados en México; en el DF ya hay ciertas leyes que te pueden ayudar, como la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación que, aunque ha sido criticada como ineficiente, es un paso para asegurar sus derechos y promover la tolerancia entre las personas.

Tienes que estar consciente de que algunas personas te aceptarán y otras no. La discriminación y el prejuicio existen en todo el mundo y en todas las comunidades. Lo que nos enseñan en la escuela, la religión y los papás es la idea de que todos son heterosexuales, pero eso está cambiando y puede continuar mientras más gente se informe y eduque acerca de las personas LGTB. La aceptación crece puesto que más personas están siendo abiertas y honestas consigo mismas y con los otros.

Si no estás seguro de si quieres declararle al mundo tu orientación sexual, intenta primero hablar con alguien de confianza -un amig@, herman@, papá, maestr@-, alguien en quien puedas confiar y sepas que te va a apoyar y entender. Hablar con otras personas, que tal vez han pasado por lo mismo, te va a ayudar a sentirte mejor y te vas a dar cuenta de que no estás solo. Otra opción es llamar a una línea de ayuda para personas LGTB, por ejemplo “Cuenta Conmigo: 5532-2751 o jovenes@letraese.org.mx, o revisar las múltiples fuentes de información que hay en Internet.


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